Las almohadas se conocen desde los orígenes de la humanidad. Las primeras evidencias se remontan a las civilizaciones sumerias y egipcias, aunque en esta época eran bastante más incomodas. Esto es debido a que estaban rellenas con madera, metal y alabastro. Materiales más duros que tenían la función de mantener intactos los complejos peinados de la clase alta. Hoy vamos a ver cómo elegir la mejor almohada.

Fueron los griegos los que decidieron rellenarlas con paja y plumas, confiriéndoles el uso que tienen en la actualidad. Tuvimos que esperar hasta la revolución industrial para que se produjeran en masa y fueran accesibles para todas las capas de la sociedad. Y así hasta llegar a nuestros días, donde se han convertido en un elemento indispensable para el correcto descanso.

 

La importancia de elegir la almohada correcta

Elegir una almohada especialmente diseñada a nuestras necesidades es indispensable si queremos garantizar la calidad del sueño. Además de disfrutar del máximo confort, evitamos todo tipo de problemas musculares y dolores en la espalda, cervicales o el cuello. Ya que corrige nuestra postura y alinea la cabeza con el resto del cuerpo.

¿Qué aspectos debo tener en cuenta? Tu postura al dormir, así como el nivel de apoyo de la cabeza y el cuello, sin olvidar los materiales con la que está confeccionada. ¿Cuál elegir? A continuación, vamos a ver los distintos tipos de almohada que podemos encontrar en el mercado.

 

Tipos de almohadas

Las almohadas de plumas naturales están rellenas con al menos un 90% de plumón, proporcionando una enorme suavidad y la sensación de dormir encima de una nube. También son excelentes las almohadas que están fabricadas con fibra (50% de poliéster y 50% de algodón). Sobre todo para los niños pequeños y usuarios que les gusta dormir boca abajo, ya que ofrecen una mayor firmeza, son transpirables y anti alergénicas.

Otra opción muy innovadora son las almohadas viscoelasticas con carbono. Están confeccionadas con un interior de carbono activo e hilos de plata, que mantienen a raya todas las infecciones y bacterias. Además, disponen de un diseño especial para evitar los dolores cervicales mientras dormimos. Son indeformables y perfectas para leer en la cama.

 

¿Cuándo debo cambiar mi almohada?

A veces, nos cuesta mucho trabajo desprendernos de nuestras viejas almohadas, ya que se han adaptado por completo a nuestra figura y son muy cómodas. Sin embargo, su vida útil está entorno a los 2 o 3 años, dependiendo del uso y sus materiales. Nuestro consejo es que la cambies en cuanto notes algún desperfecto. En caso contrario, tu cuello será el primero en avisarte de que ha tardado demasiado.

 

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